septiembre 20, 2020

Alvaro Soldevila

an einem Orte der Mancha

Beethoven – Adelaide

Adelaide – Ludwig van Beethoven

Einsam wandelt dein Freund im Frühlingsgarten,
Mild vom lieblichen Zauberlicht umflossen,
Tu amigo pasea solitario por el jardín en primavera
bañado suavemente por la mágica luz
Das durch wankende Blütenzweige zittert,
Adelaide!

que penetra trémula a través de las ramas en flor,
¡Adelaida!

In der spiegelnden Flut, im Schnee der Alpen,
In des sinkenden Tages Goldgewölken,

En el plateado arrollo, en la nieve de los Alpes
en las doradas nubes del atardecer
Im Gefilde der Sterne strahlt dein Bildnis,
Adelaide!

En el lienzo de las estrellas brilla tu imagen,
¡Adelaida!

Abendlüfte im zarten Laube flüstern,
Silberglöckchen des Mais im Grase säuseln,
Brisas del ocaso susurran en la tierna fronda,
plateadas campanillas de mayo murmuran en la hierba,
Wellen rauschen und Nachtigallen flöten:
Adelaide!
las olas braman y los ruiseñores cantan
¡Adelaida!

Einst, o Wunder! entblüht auf meinem Grabe
Eine Blume der Asche meines Herzens;

Un día, ¡oh, milagro! brotó sobre mi tumba
una flor de las cenizas de mi corazón;
Deutlich schimmert auf jedem Purpurblättchen:
Adelaide!

Cada uno de sus pétalos púrpura proclama:
¡Adelaida!

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